Una gota de tristeza y de alegría sentí hoy cuando volví a recordar la calidez de tus ojos, de tu vos, de tu presencia. Era un aire medio cálido, medio frió. Era tenerte y no tenerte aquí al lado mío.
Como duele cuando ya no podemos seguir esa costumbre de ver a un ser querido, como duele esa ausencia de un abrazo, de tocarlo y de darle cariño.
Tal vez el hecho de entristecerse porque te has marchado de nuestro lado sea un poco egoísta de mi parte, pero que se puede decir, no pude evitarlo, no me agrada la idea de no verte mi nona querida, nuestra nona.
Esa hermosa costumbre de ir a villa del rosario e ir “a la casa de la nona”, a saludarte, que difícil que se hace no tenerte mas.
Nona! Yo se que en donde quieras que estés, donde sea, vas a estar leyendo esta humilde y pequeña carta para vos. Y también se que no es que ya no estas, todavía vas a estar en mi corazón, como en el de muchos, que te aseguro, te quieren y te adoran.
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